Un contrato es un acuerdo de voluntades entre dos partes para ejecutar o dejar de hacer ciertas cosas de común acuerdo. Son el punto de partida y referencia en la ejecución de todo proyecto y por consecuencia hacia atrás para presupuesto de obra y hacia delante en el control de costos y reclamaciones. Involucran generalmente a un cliente y un contratista, siendo el cliente la persona para quién se ejecuta la obra y el contratista el que lleva a cabo la ejecución de la misma. En la industria de la construcción podemos encontrar diferentes modalidades de contratos y el uso de los mismos dependerá de las necesidades del cliente, siendo los más comunes y en orden de complejidad los siguientes: por administración, a precio unitario y tiempo determinado, por partida presupuestaria, a precio alzado, lleve en mano y máximo garantizado.
Su contenido está integrado por elementos de existencia: el consentimiento, el objeto y la solemnidad. Loe elementos de valides son: capacidad de las partes, ausencia de vicios, objeto licito, voluntad, documentos del contrato, modalidad de contratación, responsabilidades, fecha de inicio y terminación, monto, liquidación y daños, personalidad jurídica, fuente de las instrucciones, responsabilidad respecto al personal, cesión y constitución de derechos, subcontratación, indemnización, afectaciones, derechos de autor, exención impositiva, confidencialidad, casos fortuitos, extinción, derechos y correctivos, conciliaciones y disputas, privilegios e inmunidades, enmiendas, fiscalización, garantías, seguros obligatorios, recepción de los trabajos, periodo de garantía y notificaciones. Todos los elementos mencionados son importantes, pues garantizan una relación armónica al momento de la ejecución de los trabajos y no dejan nada la interpretación de las partes.